Alemania anuncia un plan millonario para combatir el cambio climático

Como referente en la lucha contra el cambio climático se ha colocado Alemania, después de que Angela Merkel anunciara la inversión de 54.000 millones de euros para combatir el calentamiento global hasta el 2030.


El mundo, o al menos parte de él, está tomando consciencia del grave riesgo que corren las poblaciones del planeta entero si no se producen nuevas medidas y un cambio de hábitos que detenga o al menos retrase el calentamiento global.

A las muchas muestras de esto que mencionamos, se suma ahora el anuncio de un plan, por parte del Gobierno alemán, que tendrá como objetivo “luchar contra el cambio climático”, y que contempla una inversión cercana a los 54.000 millones de euros.

Esta impresionante cantidad de dinero, que estará destinada a modificar muchos de los procesos, productos y materiales que se utilizan en energía, transporte, construcción e innovación y desarrollo, se ha trazado un horizonte muy concreto: “alcanzar para 2030 una reducción del 55 % de las emisiones de dióxido de carbono, respecto del año 1990”.

Angela Merkel, que en persona decidió presentar este paquete de 70 nuevas ideas y proyectos, señaló ante los medios locales que “ahora no somos sostenibles”, en un contexto en el que además la economía de su país viene de experimentar una fuerte contracción del PIB,

Estos anuncios forman parte, además, de una especie de antesala de la cumbre de líderes frente a la crisis climática que fuera convocada para el lunes próximo por el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, intentando llegar a puntos en común entre todos los presentes.

Merkel, que se apoya también en datos de la Oficina de Estadísticas germana, agregó que “hay evidencias masivas del mundo científico” sobre el calentamiento global y sus efectos, afirmando que “quien pretenda ignorarlas no actúa con justicia hacia el futuro”, lo que muchos interpretaron como una indirecta a Jair Bolsonaro y Donald Trump, entre otros.

¿En qué consisten las medidas?

Bien al estilo alemán, las autoridades nacionales manifestaron su intención de “llevar a la práctica lo que es practicable”, evitando promesas vanas y asumiendo que algunas de las decisiones que se tomen serán consideradas insuficientes por los miles de personas que, por estas horas, se manifestaban en ciudades locales y de todo el mundo contra la crisis del clima.

Entre las “medidas practicables”, aparecen las 70 iniciativas que mencionábamos anteriormente, las cuales fueron propuestas por la coalición a la que representa Merkel, integrada por su bloque conservador y el Partido Socialdemócrata.

Son estas medidas, que se irán implementando de forma progresiva y evaluando mientras se ponen en práctica, las que se cuantifican por 54.000 millones de euros, como detalló el ministro de Finanzas, el socialdemócrata Olaf Scholz, quien aclaró que ese gasto no será mensual, sino que corresponde a todo el paquete de decisiones hasta el 2030.

Si bien es imposible detenernos minuciosamente en cada una de las medidas, la principal de ellas tiene que ver con la urgencia por reducir la tasa de emisiones de CO2, algo que se espera ocurra con colaboración de las muchas empresas nacionales que ya han adelantado su visto bueno.

De hecho, para que nada quede librado al hacer, se impondrán multas para quienes no cumplan con los procesos optimización energética, con multas de 10 euros por tonelada de CO2 desde 2021, que subirán hasta los 35 euros por tonelada de CO2 desde 2025.

Por supuesto, esto tendrá consecuencias casi inmediatas en los precios de los alimentos, de los servicios y de otros componentes básicos de la economía doméstica, motivo por el cual se controlarán las bandas de fluctuación del precio de la tonelada CO2, ya que no hacerlo supondría que todo el sistema financiero alemán penda de un hilo.

Incluso, una cuestión atractiva es que los trenes pasarán a ser más baratos, dado que el impuesto sobre el valor añadido que los afecta dejará de ser del 19% para colocarse en el 7%, y ese dinero se recuperará de mayores impuestos sobre los aviones, que contaminan más.

De igual modo, se lanzarán todo tipo de programas para fomentar la producción de energías renovables, incluyendo aquellos que tienen que ver con ayudas a los sistemas fotovoltaicos e incentivos para los municipios que instalen plantas eólicas.

Para controlar que todos los plazos se vayan cumpliendo, un comité independiente que será designado en breve recorrerá las obras y analizará la información acerca de cómo se desarrolla el más ambicioso plan contra la crisis climática que Alemania haya presentado en su historia.

Y, como para que no haya dudas al respecto, Merkel subrayó que todo el plan se llevará a cabo “manteniendo la estabilidad presupuestaria” del país, descartando la posibilidad de utilizar instrumentos financieros como fondos verdes, o similares.


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