Cañón del Colca, casa del majestuoso cóndor andino

En la ciudad peruana de Arequipa podemos encontrar el hogar de una de las aves mas majestuosas del mundo, el Cóndor andino. Los turistas recorren el Cañón del Colca para poder divisarlas y disfrutar de todo su esplendor cunado emprender el vuelo.


Perú es uno de los países de América Latina que mayor cantidad de atractivos turísticos ofrece a sus visitantes, tanto de índole natural como cultural, y aunque podríamos quedarnos en su capital Lima por tiempo indeterminado o proponerte conocer sólo el Machu Picchu, en esta ocasión vamos a volar hacia Arequipa y, más precisamente, hasta el Cañón del Colca.

Y no lo haremos sin motivos, sino que ésta es la casa de una de las más maravillosas especies de aves que reinan en los cielos americanos, el famoso cóndor andino, que despliega su inefable vuelo mientras los visitantes lo observan sin poder creérselo.

Lo primero que vamos a decir, para no engañarte, es que llegar hasta allí no es nada rápido ni fácil, ya que primero debes desplazarte en autobús desde Cusco hasta Arequipa, y eso puede llevar medio día. Esas son las malas noticias, porque después todo lo que te espera dejará ese desplazamiento en una pequeña anécdota que sentirás, que habrá valido la pena.

Después de este recorrido se llega a la “ciudad blanca”, denominada así porque muchos de sus construcciones y edificios más famosos han sido levantados utilizando con una piedra volcánica de ese color, llamada sillar, que no necesita pintarse y que se obtiene sin complicaciones del volcán Chachani, uno de los tres que flanquean la ciudad.

Por fuera de los paseos que pueden realizarse en la misma Arequipa, como trepar alguno de los volcanes en cuestión, visitar el barrio de San Lázaro o llevar adelante el clásico free walking tour para conocer sus calles, el objetivo final no es otro que llegar hasta el Cañón del Colca.

En búsqueda del cóndor andino

A tales fines, es necesario contratar otro transporte que bien puede ser un autobús o una furgoneta si quieres llegar un poco más rápido, para ir desde Arequipa al valle del Colca, un trayecto que puede llevar otras cuatro o cinco horas según las circunstancias.

Lo más normal es alojarse en la ciudad de Chivay, que se ubica a unos 3.600 metros de altura, donde la mayoría de los turistas que pasan la noche lo hacen con la intención de conocer, en las siguientes horas, el afamado Cañón del Colca. No obstante, si buscas una experiencia un poco más natural, puedes seguir hasta el próximo pueblo, Yanque.

Cañón del Colca en Arequipa

El día de la excursión comienza realmente temprano para poder aprovecharlo al máximo, casi junto con el alba, dado que debemos ir hasta el enclave conocido como Cruz del Cóndor, el mejor sitio posible para observar el magnífico vuelo del cóndor andino.

Durante el camino, a la ida o sobre todo a la vuelta, algunos guías permiten a los viajeros que conozcan los pueblos que van cruzando la carretera, entre ellos los de Achoma, Maca y Pinchollo, incluso más rurales que Yanque o Chivay.

Sin menospreciarlos en absoluto, vamos a lo importante que es el mirador, donde lo habitual es que se formen largas filas de extranjeros de todas partes del mundo, esperando el espectáculo de los cóndores que, de la nada, impactan con su vuelo.

Un consejo que podemos darte es que, cuando te halles en esa situación, no pierdas de vista el mirador ni por un segundo, y menos para hacer algo tan insignificante como revisar tus redes sociales, ya que el vuelo de los cóndores andinos puede durar apenas unos segundos, y difícilmente haya un anuncio previo de que se producirá.

Cuando comienza el show, es probable que sean varios los ejemplares que remonten vuelo al mismo tiempo, y muchos de los que han tenido la oportunidad de presenciar esta exhibición de la naturaleza explican que, pareciera, que los animales saben que les estamos observando.

Recordemos que se trata de criaturas que tienen casi dos metros de envergadura mientras se desplazan por los aires, y además lo hacen con una gracia, casi planeando, que puedes estar seguro de que lograrás fotografías y memorias que conservarás para siempre.

Cóndor andino

Otro detalle no menor, y suponemos que muchos lo estarán pensando, es que se trata de criaturas carroñeras, de manera tal que no corremos ningún riesgo al estar allí observándolas, algo muy diferente de lo que ocurriría con las águilas, por ejemplo.

Ésta es, entonces, la travesía que debemos realizar cuando queremos ver a una especie tan peculiar como el cóndor andino en todo su esplendor y, por si fuera poco, disfrutaremos de una cultura tan increíble como la peruana durante la mayor parte del viaje.


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