Cemento verde, la última solución para emitir menos CO2

Las industria cementera podría cambiar los procesos de producción del cemento por otros procesos electroquímicos que produzcan menor cantidad de emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera.


A estas alturas, no queda ninguna duda de que, si queremos revertir o al menos demorar el cambio climático, necesitaremos no sólo de decisión política sino también de la inventiva que surja de algunas de las mentes más brillantes del planeta.

Es por eso que los ingenieros e investigadores trabajan en conjunto para poder sustituir muchos de los elementos que utilizamos en el día a día por otros que, igual de útiles, representen una menor cantidad de emisiones dióxido de carbono a la atmósfera.

Lo que sucede es que, a pesar de los esfuerzos que se vienen realizando hasta el momento, los registros de esta contaminación que afecta el medio ambiente apenas si han bajado, y eso sólo agrava la situación de por sí comprometida del planeta.

Con este contexto ciertas noticias resultan esperanzadoras, como por ejemplo la que hemos conocido en las últimas horas, respecto del desarrollo de una variante del cemento que no contamine como lo hace normalmente la producción de este material.

El descubrimiento, que se encuentra en una primera etapa pero que ya podemos atribuirles a los científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts -MIT-, consiste en modificar la estructura de este elemento clave en la construcción para que su emisión de gases de efecto invernadero, que representa el 8% de la que se genera con todas las actividades humanas, disminuya.

Como decíamos, en la actualidad el uso del cemento es uno de los principales causantes del calentamiento global, como detallan recientes informes entre los que se encuentra especialmente uno, publicado en la revista PNAS y a cargo de un grupo de investigadores liderados por el experto Yet-Ming Chiang, del mismo departamento de Ingeniería y Ciencias Materiales en MIT.

El cemento debe ser sustituido

En sus estudios, que tuvieron una duración de más de un año, este especialista dio con un proceso electroquímico que podría dejar para siempre en el olvido el sistema actual de producción de cemento que, recordemos, se basa en usar caliza, combinada con arena y arcilla, sometidos a un calor extremo producido por la quema de carbón.

Por eso el nuevo proceso electroquímico de Yet-Ming Chiang apunta a servirnos de un electrolizador que, una vez en contacto con el carbón, “produce una solución base y una solución ácida de los electrodos que se dividen de una solución de agua produciendo oxígeno e hidrógeno”.

“La caliza se disuelve en lo ácido, produciendo dióxido de carbono de gran pureza, por otro lado, hidróxido de calcio se precipita de la solución base para crear silicato de calcio o cemento”, detalla el investigador, quien argumenta que este CO2 es tan puro, que después puede convertirse en combustible líquido, en hielo seco o en bebidas carbonatadas.

Es decir, la clave de este invento reside en el hecho de que la pureza del dióxido de carbono es mucho mayor, y permite otro tipo de derivaciones que directamente son imposibles pensando en el CO2 tradicional, que contamina con óxidos de nitrógeno, óxidos de azufre y monóxido de carbono, y termina siendo uno de los causantes del cambio climático.

¿Y qué ocurre con los demás resultados de tal operación? Pues bien, según sus cálculos, el hidrógeno y el oxígeno también emitidos en el proceso podrían recombinarse para formar pilas de combustible, o bien quemarse en el mismo momento para soltar la energía que alimente al resto del proceso mediante vapor de agua. Las posibilidades son infinitas.

En cualquier caso, estos científicos ya saben que cambiar los procesos actuales de producción del cemento es algo absolutamente utópico, pero ya tienen algunos planes que podrían adaptarse con más facilidad a un mundo en el que el dinero vale tanto o más que el planeta.

En efecto, han adelantado que primeramente buscarán modificar sólo parte del sistema en cuestión de generación del cemento para, con el paso del tiempo, brindar asistencia absoluta durante cada paso que se lleva adelante, hasta reducir al mínimo las emisiones de gases de efecto invernadero de esta industria, algo que podría llevar años.

Chiang considera que, cuando muchos de estos procedimientos que sustituyen energías tradicionales se sistematicen, incluso serán atractivos desde su precio dado que, como argumenta, “en muchas geografías, la electricidad renovable es la electricidad de menor costo que tenemos hoy en día, y su costo sigue disminuyendo».


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