El valle de Phobjikha, esplendorosa naturaleza en Bután

Si buscas un lugar tranquilo donde pasar unos días de vacaciones disfrutando de la naturaleza, buenas vistas y una cultura única en el mundo, tienes que visitar el Valle de Phobjikha en Bután.


Seguramente Bután no es el primer destino que aparece en los sitios web de turismo y, sin embargo, se trata de uno en el que podremos conectarnos con la naturaleza como en muy pocas otras partes del mundo, sobre todo si nos acercamos hasta la región del valle de Phobjikha.

Este lugar, como otros de los que podemos visitar en el país asiático, cuenta con algunas de las panorámicas más fascinantes del continente, y si quieres complementar las caminatas por la capital Thimpu realizando actividades al aire libre o disfrutando de paseos imposibles, lo mejor es que te tomes unos días en el mencionado paraje.

Hablamos de un valle de tipo glaciar, que se encuentra a una altitud de unos 3.000 metros, y que es famoso por la enorme biodiversidad que alberga, al punto de que se trata del único hábitat en el que se tiene registro de la existencia de las grullas de cuello negro, que llegan desde el Tíbet y Mongolia para protegerse de las bajas temperaturas del invierno.

Monasterio Gangtey, reflejo de su cultura

Pero antes de meternos de lleno con los atractivos naturales de este espacio, queremos aconsejarte que visites el Monasterio Gangtey, ubicado sobre una de las colinas que producen el valle, y desde el cual se tienen algunas de las más privilegiadas vistas de Bután, con lo que ello implica.

También conocido como Gangtey Gonpa, este monasterio es una de las mejor conservadas construcciones de la escuela budista Nyingma y fue construido a comienzos del siglo XVII, en territorio que hoy forma parte del Parque Nacional Jigme Singye Wangchuck.

Monasterio Gangtey.

Historiadores e investigadores coinciden en que estamos hablando de una de las regiones intactas del país, una que apenas si ha tenido contacto con el mundo exterior a pesar del paso de los siglos pero que, de todos modos, recibe a los turistas con un cálido abrazo.

En esta atmósfera familiar, se nos invita por ejemplo a conocer el interior del monasterio y pasear libremente entre sus paredes, observando de cerca las pinturas y los adornos de madera finamente tallada, que le han catalogado como uno de los mejores exponentes de la arquitectura dzong.

Y mientras te encuentras dando vueltas alrededor o dentro del monasterio, la actividad habitual se desarrolla como si nada a nuestro alrededor, con monjes, perros y palomas que hacen de las suyas generando un ambiente muy difícil de igualar, de una tranquilidad absolutas.

Senderismo, actividad infaltable

Ya sí centrándonos más en las gentilezas originarias de Phobjikha, podemos hablar de las muchas opciones de entretenimiento que ofrece este destino, destacando las caminatas por el trayecto que va desde Punakha hasta el propio valle, con una duración estimada de tres horas.

Gracias a este camino, es posible encontrarnos con casas y graneros que más de una vez visten las mejores fotos del viaje, como así también conocer a los agricultores que trabajan sembrando patatas, batatas o calabazas, todos típicos de la gastronomía local.

Si llegamos por nuestra cuenta al final del sendero, tendremos el privilegio también de conocer el tupido bosque de la zona, que es reconocido en buena parte del mundo por sus pinos azules cubiertos de líquenes, valiéndole la denominación de “barba del viejo”.

Colina abajo llega el final de nuestra ruta a pie, y aunque algunos recomiendan realizar la travesía durante el invierno para ver los paisajes nevados, sólo hazlo en caso de que no seas una de esas personas que sufre demasiado las bajas temperaturas.

Consejos para los visitantes

Si estás pensando entonces en pasar tus próximas vacaciones en el valle de Phobjikha, lo primero que debes considerar es que ahorrarás tiempo y dinero si llevas algunas de las excursiones y los alojamientos ya contratados, puesto que la oferta no abunda y la demanda suele ser suficiente como para provocarnos un dolor de cabeza si queremos improvisar.

Por otra parte, en Bután como casi en toda Asia anochece temprano, cerca de las cinco de la tarde, y particularmente en este sitio hay poco que hacer cuando falta la luz artificial, así que la mayoría de los turistas comienzan el día con el alba y lo terminan cuando sus fuerzas acaban.

Además, existen algunas normativas de índole nacional que obligan a los extranjeros a contratar empresas locales para sus excursiones y otras alternativas de descripción, así que averigua bien al respecto antes de incurrir en violaciones a sus términos.


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