La NASA niega que el cambio climático sea por la órbita de la Tierra

Una publicación en la cual se vinculaba el cambio de órbita de la Tierra con el calentamiento global, se hizo tan viral que la NASA ha tenido que desmentir dicha noticia mediante un comunicado.


En las últimos días han surgido una serie de rumores que tenían como finalidad, hacer creer que desde la NASA se había emparentado el calentamiento global con una modificación en la órbita del planeta Tierra, negando cualquier relación de este fenómeno con el uso de combustibles fósiles y la posterior emanación de gases de efecto invernadero.

Esta idea recorrió buena parte del mundo recientemente, sosteniendo que una serie de publicaciones de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de los Estados Unidos, descartaba todas las consideraciones previas acerca del cambio climático.

En los textos difundidos, se decía que “el cambio climático es consecuencia de las modificaciones en la órbita de la Tierra alrededor del Sol”, y que en nada afectaba la actividad de los seres humanos a las deterioradas condiciones actuales del planeta.

Información errónea

Lo cierto es que las confusiones se produjeron a raíz de una publicación realizada el pasado 30 de agosto en la web NaturalNews.com, donde se recuperaron muchos de los informes realizados hace casi un siglo por el investigador Milutin Milankovitch.

La historia, que fue rápidamente compartida por personas de todo el mundo, hacía hincapié en sus hipótesis acerca de cómo los cambios en los movimientos de rotación de la Tierra generaban efectos en los sistemas climáticos de nuestro planeta.

En aquel momento, Milankovitch tomó sus datos acerca de la posición e inclinación de la Tierra respecto del Sol durante millones de años, comparándola con el avance de las edades de hielo que azotaron el mundo, y llegó a una serie de conclusiones con las cuales, creía, era posible explicar la aparición de las extensas eras glaciares.

Sin embargo, ya en aquel momento el científico había advertido que el movimiento de la órbita solar alrededor de la Tierra era sólo “una pieza del rompecabezas”, y que podían existir otros factores igualmente importantes que explicaran los primeros atisbos del calentamiento global.

Hace unas semanas, desde la NASA recuperaron algunos de los estudios de Milankovitch para centrarse en los cambios en la inclinación de la Tierra respecto al sol, y cómo eso podría haber generado una pequeña edad de hielo como la vivida entre los siglos XVII y XIX.

En el documento se detallaba que “la evidencia científica no ha demostrado que la cantidad de radiación solar explique el calentamiento global actual”, y sin motivos conocidos, alguien decidió que no sólo resultaba útil recuperar esos análisis, sino también adjudicarlos a investigaciones recientes que fueron imputadas ni más ni menos que a este organismo de tanto prestigio.

¿Qué se sabe realmente?

Aprovechando la desmentida del caso, los integrantes de la NASA han querido dar a conocer con mayor profundidad todo lo que han podido probar acerca de cómo los cambios en la órbita de la Tierra alrededor del sol impactan sobre las condiciones climáticas del planeta.

En primera instancia aseguran que se trata de un sistema complejo, en el que difícilmente en dos momentos se repitan todos los factores que determinan las condiciones del clima y, además, que los efectos del Sol sobre la Tierra casi nunca sin inmediatos.

Basta decir que durante la temporada de verano es cuando el Sol está más lejos de nuestra posición para comprender que mucho de lo que creemos saber acerca del planeta está equivocado, y que aún menos precisas son las conclusiones que intentan abarcar largos períodos de tiempo.

A eso tenemos que sumarle que los picos del calentamiento global que nos afecta en la actualidad recién están presentes desde hace un siglo o un siglo y medio, y se han acelerado como nunca en la última década, sin que se les pueda asociar con fenómenos planetarios de este tipo.

El calentamiento global no es por el cambio de órbita del planeta.

Desde la NASA han declarado que “los registros independientes a largo plazo de estaciones meteorológicas, satélites, boyas oceánicas, mareógrafos y muchas otras fuentes de datos confirman que nuestra nación, como el resto del mundo, se está calentando”.

Esto se traduce en que los patrones de precipitaciones se van modificando con el tiempo, creciendo el nivel del mar, aumentando la acidez de los océanos, y como resultado de todo ello, eventos climáticos destructivos se vuelven mucho más frecuentes que en el pasado.

“Muchas líneas de evidencia independiente demuestran que el rápido calentamiento del último medio siglo se debe principalmente a las actividades humanas”, concluyen desde la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de los Estados Unidos.

En resumen, y más allá de los rumores, podemos decir que los científicos que forman parte de la NASA y que dedican su vida al estudio del calentamiento global, no han cambiado de opinión respecto de lo expresado en los últimos tiempos: somos nosotros los culpables de este fenómeno.


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